EL SILENCIO ES VACÍO Y PLENITUD
El silencio no es un sedante psicológico para el cansancio del hombre moderno, sino que el silencio es acogida, atención, reflexión, resonancia, asimilación, personalización de lo que se celebra, interiorización del misterio, espacio de libertad para que actúe el espíritu.
L os medios de comunicación se distinguen por el ruido que provocan, ya sea sonoro o visual. La voz, la música, las imágenes, entre otros, son los componentes principales para comunicar un mensaje. El papa Benedicto XVI nos propone un elemento, casi olvidado en la comunicación: el silencio.
“El silencio es parte integrante de la comunicación y sin él, no existen palabras con densidad de contenido” , expresa el Papa en su mensaje titulado: Silencio y palabra: camino a la evangelización.
En el silencio, actitud caritativa, se tiene la oportunidad de escuchar al otro y de interpretar el lenguaje corporal de la persona que tenemos en frente. Es también el momento de una actitud de justicia para no aferrarnos a nuestra propia voz, sino estar atento y reflexionar en lo que queremos comunicar y en lo que se nos comunica.
Pero, parece más incomprensible aún, lograr mantener o encontrar silencio en un mundo tan complejo como es la comunicación de masas. Por ello el Santo Padre nos recuerda que: “Allí donde los mensajes y la información son abundantes, el silencio se hace esencial para discernir lo que es importante de lo que es inútil y superficial…El silencio es preciso para favorecer el necesario discernimiento entre los numerosos estímulos y respuestas que recibimos, para reconocer e identificar asimismo las preguntas verdaderamente importantes.”
El mismo Benedicto XVI nos da la guía: “Aprender a comunicar quiere decir aprender a escuchar, a contemplar, además de hablar, y esto es especialmente importante para los agentes de la evangelización: silencio y palabra son elementos esenciales e integrantes de la acción comunicativa, para un renovado anuncio de Cristo en el mundo contemporáneo”,
El Santo Padre confía en nosotros, los comunicadores católicos del mundo, la obra evangelizadora de la Iglesia a través de los medios de comunicación social. Urge una ascesis del silencio que nos ayude a callar juicios y prejuicios, mentales y verbales, acompañada de otra ascesis de la palabra que haga pasar por el filtro de la caridad, nuestra manera de hablar de los otros y con los otros. Aprendamos a descubrir en el silencio, la mejor forma de comunicar y ofrecer a otros procesos para el vacío individualista y procesos de integración.
Quien no escucha a los hombres, terminará por no escuchar a Dios.
Fr. Genaro Mújica, ofm
Párroco