NUESTRA PARROQUIA
Nuestra pequeña comunidad cristiana, como todas las parroquias presta unos servicios sacramentales, de evangelización y de promoción humana.
Vive la fe, comparte la fe y la celebra con los hermanos. La Parroquia no agota su misión iniciándonos en la experiencia cristiana.
En ella la experiencia crece, madura y se comparte de modo permanente. A través de la catequesis, de la formación cristiana, del trabajo y profundización en el conocimiento del Evangelio, se hace más presente en la familia, niños, jóvenes y ancianos; se hace presente en las alegrías, en la soledad y en el dolor. Cuando en la parroquia falta esta experiencia del evangelio se convierte:
El trabajo pastoral en actividad profesional.
La evangelización en propaganda religiosa.
La liturgia en ritualismo vacío.
La acción caritativa en servicio social o filantrópico.
En esta sociedad sin Dios, atea, pagana, y paganizante, en la que Dios para muchos ocupa el último lugar los cristianos necesitamos cada vez más una fe autentica que nos lleve al compromiso con nosotros mismos y con el hermano para ser discípulos auténticos de Cristo. No podemos reducir la parroquia a ciertas ceremonias pomposas, a ciertos ritos fríos y vacíos, a cierto folklore teatral y vistoso donde la fe queda raquítica, anquilosada, paralítica, en sillas de ruedas a pesar de tanta parafernalia que nos confunde.
« Mi corazón está inquieto hasta que descanse en Ti ». San Agustín expresaba su deseo de ser feliz. Esto nos ayuda a todos a darnos cuenta de algo importantísimo: que nuestra felicidad está en Dios. Un Señor que « no quita nada, y lo da todo » (S.S. Benedicto XVI). Pero ¿Cómo encontrarme con Dios? ¿Cómo abrirle la puerta? Ciertamente por medio de la vida cristiana. Y dentro de ésta, mediante varios caminos: la vida virtuosa, la caridad, la rectitud, la honradez, y especialmente la oración y los sacramentos. Sin embargo uno se preguntará ¿Cómo encontrar estos caminos? ¿Dónde aprenderlos? ¿Dónde acudir a los sacramentos? ¿Dónde aprender a rezar? ¿Cómo ir al Señor para encontrar el perdón por los pecados? ¿Dónde ir a descansar en Él o a encontrar consuelo y fuerza?
Se puede afirmar con claridad que el Señor está en todas partes y uno puede y debe vivir su amistad con Él en medio de la vida cotidiana. Pero es también verdad que necesitamos una base, una fuente, un lugar donde encontrarnos con Él diariamente; donde podemos hacer un alto para escucharlo, para recibir su perdón, su amor y su gracia. Un lugar donde encontrarnos con Él y participar de la Misa, sacramentos y otras formas de encuentro.
Un lugar de encuentro (las agrupaciones parroquiales) dónde formarme en la fe, dónde tener amigos (las áreas pastorales) que me ayuden a crecer en mi amistad con Dios. Un lugar donde yo mismo pueda también ayudar a otros a ser felices ( los servicios pastorales). Ese lugar, tan esperado, tan necesitado, tan reclamado por todos, es animado y sostenido por el Consejo Pastoral, como el Proyecto de Pastoral Parroquial.
Un lugar de encuentro con Dios, con uno mismo, con los demás y lo creado. Un lugar para encontrar respuestas a las inquietudes tan hondas que tenemos (la página web de la parroquia). Un lugar para encontrar la misericordia de Dios y su amor. Su fuerza. Su gracia.
Fr. Genaro Mújica, ofm
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